La manzana comprendida entre las calles Alsina, Moreno, Bolívar y Perú fue sede de numerosos acontecimientos e importantes instituciones relacionadas con el quehacer histórico cultural del país. Se la denomina Manzana de las Luces en alusión a las luces de la razón, ya que fue un importante centro de desarrollo intelectual.
Una de sus más destacadas características es la presencia aún hoy misteriosa y enigmática de una red de túneles construídos entre los siglos XVII y XVIII. Formaban una red que unía de manera subterránea las iglesias, los edificios públicos y el Fuerte, a cinco metros de profundidad y excavados directamente en la tosca, con zapa y pico.
La esquina donde hoy funciona el Mercado de las Luces se construyó alrededor del año 1730. Allí funcionaba el Claustro de la Misiones Jesuíticas y se utilizaba como almacén y centro de distribuición de mercancías. Hoy, la antiquísima construcción alberga artesanos y artistas. Arte, bijouterie, excelentes piezas de platería, raros minerales, tapices y atractivas antigüedades llaman la atención de extranjeros y argentinos que visitan a diario el lugar.
Otro atractivo fundamental es la Sala de Representantes (virtualmente lo que hoy es el Congreso de la Nación), funcionó como tal desde el 1º de mayo de 1822 hasta fines del siglo XIX viviéndose en ella relevantes momentos de nuestra Historia como la jura del primer presidente Bernardino Rivadavia y la asunción de Juan Manuel de Rosas como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires en dos oportunidades, entre otros.
Hoy este edificio y todo el predio esta a cargo de la Comisión Nacional de la Manzana de las Luces, cuyo objetivo principal es restaurar y conservar los edificios históricos, realizar investigaciones con relación a instituciones, acontecimientos y personajes que desfilaron por la Manzana de las Luces y programar propuestas que permitan la refuncionalización de los edificios a través de la actividad cultural.